Llegó la Hora…

Dios le dijo a Moisés, que le dijera a Faraón, gobernador de toda la tierra próspera de Egipto que dejara a ir a Su pueblo a adorarle al desierto, camino de tres días. Tristemente, el hombre más poderoso de la tierra, cuya nación era la más bendecida de la tierra, tuvieron un triste desenlace. Todo porque para el gobernador, la nueva religión de los hebreos no era esencial, no le dio la prioridad que Dios se merece en toda la tierra.

Cuando Dios levantó a Gedeón, hacía siete años que el pueblo de Dios estaba en cuarentena, refugiándose en las cuevas de los montes. Porque ellos también habían puesto a Dios en tercer lugar y habían permitido la abominación de los Madianitas y los Amalecitas contaminar el verdadero Culto a Dios. Para ellos ya Dios no era esencial, su religión estaba en tercer lugar. Dios siempre al que ama, castiga, con tal de que no se pierda. Una vez y su nombre sea borrado del libro de la vida la perdida no podrá ser rescatada. Por eso Dios los llevó al valle de la decisión, para que dejaran de claudicar entre dos pensamientos y se volvieran a Dios definitivamente.

Así hoy muchos entre el pueblo de Dios, grandes y pequeños han preferido y permitido a conciencia, estar culturalmente correctos, permitiendo que sus hijos y nietos abracen la abominación durante las fiestas culturales de primavera y otoño. Solo será cuestión de tiempo para los tales, porque a su tiempo el príncipe de este mundo reclamará lo suyo. Las plagas vienen para recordarle primeramente al pueblo de Dios, que el fin se acerca. Que muy pronto las naciones serán reunidas en el valle de la decisión y no escaparán…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *